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Según Eurostat, ocho mil millones de pasajeros se desplazaron por las redes ferroviarias nacionales de la Unión Europea en 2018. El transporte internacional representó menos del 8 % del transporte ferroviario de pasajeros total para todos los países excepto Luxemburgo, donde representó el 26 %. Chipre y Malta no tienen ferrocarriles y, Bélgica, Hungría y los Países Bajos, no aportan estos datos.
En lo que respecta al tráfico ferroviario internacional, los únicos Estados miembros de la Unión Europea que registraron niveles superiores a los 100 pasajeros-kilómetro por habitante en el año 2018 fueron Luxemburgo (213 pax-km/hab), República Checa (160 pax-km/hab) y Francia (143 pax-km/hab); También se sobrepasó en Suiza, país de la AELC (128 pax-km/hab). Estas cifras reflejan la proximidad de las fronteras internacionales, la importancia de los desplazamientos transfronterizos por cuestiones laborales, el acceso a líneas de alta velocidad y el hecho de que los corredores internacionales atraviesen o no un país concreto.

Gráfico comparativo de uso ferroviario nacional e internacional dentro de la UE. Eurostat
Aunque la mayoría de países europeos tienen una buena red ferroviaria, para que la sociedad elija el tren como primera opción para viajar, ya sea de forma interna en su país como hacia el exterior, la duración del trayecto no debe ser mucho más superior al del tren y, en caso de serlo, el precio debería compensar la mayor duración.
Para ser competitivos, las compañías ferroviarias han creado sus filiales de bajo coste para poder competir con las compañías aéreas de 'low cost' muy instauradas como Vueling, la filial de Iberia.
Europa en datos
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