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Situación actual

España

Actualmente, España cuenta con 16.000 kilómetros de líneas de ferrocarril, de los cuales 3.152 quilómetros son de alta velocidad, una modalidad de vía que conecta las principales ciudades de la península mediante la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles (Renfe).

Gracias a la aparición de Avlo, la línea ‘low cost’ de la entidad nacional, el uso de ferrocarriles en territorio nacional ha aumentado desde 2010, hasta registrar unos 510,8 millones de pasajeros en 2019, antes de la pandemia del coronavirus.


Tránsito de viajeros y mercancías
Según los últimos datos de Renfe, recogidos por el Observatorio del Ferrocarril en España (OFE) las estaciones con más tránsito de viajeros de alta velocidad comercial y larga distancia convencional fueron Madrid-Puerta de Atocha, con 6,7 millones; Barcelona-Sants, con 3,1 millones; Valencia-Joaquín Sorolla, con 1,3 millones; Madrid-Chamartín, con 1,3 millones, y Sevilla-Santa Justa, también con 1,3 millones.

En el lado opuesto, las estaciones con menos transeúntes fueron Santander, con 102.346; Salamanca, con 98.858; Oviedo, con 98.676; Santiago, con 84.269, y San Sebastián, con 81.491.

Asimismo, el OFE señala que vías más usadas de todo el conjunto nacional son aquellas que conectan Madrid con Barcelona, así como las que lo hacen la frontera francesa, no solo por la gran cantidad de pasajeros sino, especialmente, por el transporte de mercancías por el corredor mediterráneo.

Sobre el transporte de mercancías, este informe precisa que las principales son los graneles, que son aquellos bienes o materiales que están sin empaquetar, con 2.879 toneladas transportadas en 2020; los multiproductos, con 2.193 toneladas ese mismo año, y los automóviles, que sumaron 796,7 toneladas también en 2020.


Desigualdades entre autonomías
Sin embargo, el acceso al transporte público, y en concreto a la red ferroviaria, sigue siendo un paradigma de la desigualdad en España, especialmente, en algunas comunidades autónomas como Extremadura, que lleva ya unos años exigiendo al Estado que sus ciudadanos puedan tener los mismos derechos de movilidad que la Comunidad Valenciana y el País Vasco.

De hecho, según datos facilitados por la propia Renfe, aunque Badajoz y Valencia están a distancias similares de Madrid, en la primera necesitas un trayecto de cinco horas y 18 minutos para llegar a la capital y en la segunda sería suficiente con una hora y 42 minutos.

Algo similar sucede entre norte y sur de España, ya que, por ejemplo, si quieres viajar desde Málaga hasta Madrid en tren necesitarás dos horas y 24 minutos, mientras que si lo quieres hacer desde Cantabria te harán falta cuatro horas y ocho minutos.

Por otra parte, cabe destacar que, para compensar las asimetrías de transporte público que existen entre la Península y Canarias, Baleares, Ceuta y Melilla, el Gobierno acordó subir el descuento de residentes de sus residentes hasta el 75%, para bonificar las tarifas de los servicios regulares de transporte aéreo y marítimo.


Modificaciones e iniciativas
A pesar de la extensa red ferroviaria, en los últimos 16 años se han perdido cerca de 500 kilómetros de vías de tren en 16 provincias del centro del país, como es el caso Soria, donde la red ha disminuido un 33%, y de Cáceres y Salamanca, que han dejado atrás casi un tercio de lo que era su red ferroviaria.

Por el contrario, las provincias en las que más han aumentado las redes gestionadas por el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) son Asturias y Cantabria, donde el número de vías existentes ha crecido 200%, después de que la empresa absorbiese la entidad pública Feve.

Además, la red de Cuenca incrementó sus vías en un 119% tras la inauguración del tramo de alta velocidad que conecta Madrid con la zona de Levante.

Para fomentar el uso del tren, en diciembre de 2021, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico dio luz verde a una iniciativa creada por 14 entidades ecologistas, que buscan doblar la demanda de la red ferroviaria y que contemplan, entre otros puntos, potenciación de los abonos anuales, trimestrales y mensuales, así como electrificar toda la red estatal antes de 2030.
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Estación de Atocha, Madrid. F.H. Ginel

Francia

Acorde a su estatus como una de las principales potencias socioeconómicas de Europa, Francia es el segundo país con la mayor línea ferroviaria, tan solo superado por la otra gran potencia, Alemania. En total 28.710 kilómetros de vías conforman las redes de este país por las que cada año circulan 103.900 millones de pasajeros por kilómetro al año. Estas cifras incluyen los servicios de metro de las principales ciudades: París, Toulouse, Marsella, Lyon, Lille, Rennes y el tranvía de Ruán, según datos del Icex.

De esos más de 28.000 kilómetros de líneas ferroviarias, 2.640 son para trenes de alta velocidad cuyas líneas conectan las principales ciudades del país con la capital, París. Estos kilómetros de alta velocidad van más allá de las fronteras galas y conectan París con algunas de las principales aglomeraciones europeas, entre ellas: Bruselas (Bélgica) en poco más de una hora y media; Ámsterdam (Países Bajos) en menos de tres horas y media; Londres (Reino Unido) en solo dos horas y media a través del Eurotúnel, o Milán, donde desde hace solo unos meses se puede llegar en solo 7 horas.

En total, más de 5.000 estaciones conforman las líneas de ferrocarril convencionales y de alta velocidad en todo el territorio francés, sin contar los centenares de paradas de transporte público de las ciudades más grandes (metro, tranvía…): París, Toulouse, Marsella, Lille, Rennes y Ruán.

Esta buena conexión con París, que además de ser la segunda ciudad más visitada del mundo con cerca de 20 millones de visitantes al año, es una de las principales capitales financieras y comerciales de Europa, hace que tanto turistas de países colindantes como quienes tengan que viajar por motivos de trabajo opten por utilizar el tren antes que el avión.

Cuando se elige viajar en tren, la logística para tomarlo en la estación, así como la ubicación que, por lo general, tienen las estaciones terminales facilitan mucho su elección por delante de la del avión, donde estos pasos se complican y, por norma general, el precio se incrementa.

También es posible llegar, por ejemplo, a Montpellier o incluso a París desde Madrid o Barcelona, aunque en estos casos, el precio y las horas de viaje no invitarían a escoger el viaje en tren antes que en avión.
















 

Testimonios de usuarios de tren en París. José Manzaneque

Viajeros contentos, pero empleados poco satisfechos
Según los datos ofrecidos por el Icex, la empresa pública ferroviaria de Francia cuenta con 92.000 empleados. En lo que llevamos de 2022, un gran número de estos empleados han sido llamados a la huelga en más de una decena de ocasiones como forma de protesta reclamando aumentos de salarios, según se disponía desde los sindicatos en las convocatorias.

Los parones provocan numerosos retrasos en los trenes y una enorme ocupación en los pocos convoyes que circulan en la línea afectada en cada ocasión.

Una de las últimas fue convocada en la región de París aprovechando la repercusión que podía tener esta huelga con motivo de la celebración de la final de la Liga de Campeones de la UEFA en la ciudad de Saint-Denis, al norte de la capital, que enfrentó al Real Madrid CF y al Liverpool el pasado 28 de mayo.

Los sindicatos de la SNCF convocaron esta huelga ese fin de semana en la línea de cercanías RER B de Isla de Francia, la que conecta el centro de París con el estadio de Francia, donde se celebraba el partido de fútbol.

Durante el acceso de los aficionados al estadio hubo muchas complicaciones relacionadas con la mala organización, caos, robos que provocaron una gran aglomeración de gente en los aledaños. Estas tuvieron que ver, en parte, con la gran cantidad de hinchas británicos que eligieron llegar al estadio por este medio y vieron cómo la huelga trastocaba sus horarios de llegada al recinto, retrasando su hora prevista de llegada. Las grandes colas que se formaron y las aglomeraciones motivaron un retraso de más de media hora en el comienzo del partido.

El éxito de esta huelga y la repercusión mediática que alcanzaron sus consecuencias, ya no solo en Francia, sino en España, Reino Unido y todos los países del mundo provocaron que la SNCF convocase de nuevo una huelga en esta línea para la semana siguiente, cuando la selección francesa jugaría otro partido en ese mismo estadio, aunque sin ningún éxito en comparación con la anterior.

Un mes después, coincidiendo con el fin de las clases en los centros educativos y con la llegada de las primeras semanas de vacaciones de verano, la SNCF ha convocado una huelga general en sus líneas para el miércoles 6 de julio para pedir nuevamente aumentos salariales, según los sindicatos convocantes CGT-Cheminots, SUD-Rail y la CFDT, que denuncian que los trabajadores están sufriendo un "enorme retroceso en su poder adquisitivo".

En resumen, Francia cuenta con uno de los mejores servicios ferroviarios de Europa, si no el mejor, muy capaz de competir con el avión en según qué mercados. En términos logísticos gana por goleada a los viajes por aire, no tanto en términos económicos, cuyos precios no son especialmente asequibles a todo el mundo, aunque siempre en competencia con los vuelos en la alta velocidad. No obstante, las condiciones laborales y salariales que continuamente denuncian los sindicatos del sector y se traducen en huelgas, así como los retrasos continuados e injustificados en líneas regionales y de cercanías ensombrecen el servicio francés de ferrocarril.

En 2018, un año después de la llegada de Emmanuel Macron al Elíseo, este prometió y llegó a firmar una reforma “profunda” de la SNCF que a día de hoy, elegido por segunda vez como presidente de la República, aún no se ha materializado a ojos de los usuarios de las líneas. Está por ver cómo se desarrollará este asunto durante su segunda legislatura que se extenderá hasta 2027, si es capaz de aguantar su primera legislatura sin mayoría absoluta de su partido en la Asamblea Nacional.
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Estación de tren de Saint Lazare, París. José Manzaneque

Italia

Especialmente en verano, cada vez más italianos deciden tomar el tren para viajar por su país, conectado de norte a sur con más de 16.800 kilómetros de líneas ferroviarias y cerca de 2.200 estaciones.

Esta tendencia ya se vio consolidada durante Semana Santa cuando la gente que decidió coger el tren en cambio del coche fue seis veces mayor que en 2019, según los datos de la gestora de la red estatal y compañía pública Trenitalia. 

Antes de la pandemia, que frenó todo tipo de movimiento diario o turístico, el crecimiento del uso del tren se observó tanto en las línea regionales y en los trenes metropolitanos que circulan dentro de las ciudades como si fuese un metro, con un uso de seis millones de pasajeros en 2019, como en las líneas de alta velocidad.

En estas líneas, que conectan en 3 horas Milán y Roma, y que se han ido extendiendo por todo el territorio se observó un aumento del 515 % entre 2008 y 2019 que supuso 40 millones de pasajeros el año antes de la pandemia del coronavirus, según los datos del
informe Pendolaria 2021.

Este crecimiento ha sido posible gracias a la apertura de nuevas líneas, muchas de ellas de alta velocidad así como conexiones entre tren y bus para acceder a los pequeños pueblos que no disponen de estaciones. 

Asimismo y para atraer a los turistas y motivar una descentralización de las grandes ciudades se han reactivado las conexiones entre regiones como Cinque Terra, en la costa de la Riviera Italiana, o la zona de montaña de Bolzano, en el norte del país.

Sin embargo, mientras que las conexiones sí que aumentan, en los últimos dos años no se construyó ni un kilómetro nuevo de vías o estaciones metropolitanas por lo que las conexiones en la capital italiana se han visto empeoradas.

En concreto, los pasajeros que usan las líneas de Roma norte y este han sufrido un empeoramiento del servicio debido a las estaciones en mal estado, sin luz, rampas y ascensores que permitan el acceso a personas con discapacidad, o que simplemente llevan una bicicleta o maletas.

Videoblog de un viaje en tren en Italia. Andrea Cuesta

La diferencia entre el norte y el sur del país es aún más extremo con una  región más meridional en la que hay menos tren en circulación y más lentos debido a que la mayoría de las vías son de sentido único y las catenarias están en peores condiciones.

Recientemente un tren descarriló en la estación de Roma Prenestina, una de las principales salidas de la capital en dirección Sur. Tal accidente provocó que la vía de Roma a Nápoles quedase interrumpida por más de una semana afectando no solo a los trenes regionales que hacen este trayecto sino también a los trenes de alta velocidad que circulan desde Milán en el norte hasta Salerno en el sur de Nápoles.

Durante el primer fin de semana de junio los retrasos se hicieron notar especialmente en la estación de Florencia Maria Novella, principal núcleo ferroviario del país, pues si una persona quiere viajar de Roma a Milán, por ejemplo, siempre parará con el alta velocidad en esta estación y, en caso de querer ir a un destino como Génova, que no cuenta con un tren directo el trasbordo se hará en esta ciudad cuna del Renacimiento. Durante la tarde del domingo, momento de retorno para nacionales y turistas, los trenes con dirección a Milán sufrían
retrasos de hasta 120 minutos y aquellos que se dirigían a Nápoles retrasos de hasta 180 minutos.

Esto es un problema de enfoque de la financiación del gobierno italiano que en la última década ha dedicado el 60 % de la financiación estatal destinada a infraestructuras a las carreteras y autopistas. Debido a ello en este mismo periodo se construyeron 2.479 kilómetros de autopistas y solo 91 kilómetros de líneas metropolitanas.

Para
revertir la situación el actual gobierno de Mario Draghi ha aprobado un plan económico que dotará de 700 millones de euros para potenciar 54 estaciones del sur del país para transformarlas y promover así el transporte sostenible.

Con ello esperan aumentar la creación de vías ferroviarias, mejorar las que existen actualmente y ampliar los horarios y flujo de trenes para que cada vez más gente opte por esta opción para moverse. Este objetivo va en línea con los objetivos 2030 de las Naciones Unidas de reducir la emisión de dióxido de carbono, un objetivo al que también quiere contribuir la empresa ferroviaria TrenItalia, que se está renovando y estrenando nuevos
trenes híbridos de triple alimentación con electricidad, baterías y gasoil, para hacer más sostenible su flota.
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Andenes de la estación de tren de San Pietro, Roma. Andrea Cuesta

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